El espíritu de la ley es el de castigar la infracción, cuando el infractor la cometa a sabiendas de que viola la ley, por lo que no puede castigarse a quien prueba que no ha cometido infracción alguna, o que al menos lo ha hecho por causas ajenas a su voluntad.
Amparo administrativo en revisión 835/38. California Standard Oil Company de México. 29 de septiembre de 1938. Unanimidad de cinco votos. Relator: Agustín Aguirre Garza.