Ninguna ley o decreto queda derogado sino por otro posterior, y la promulgación de la Constitución de 1917, no pudo tener por efecto derogar el Decreto de 31 de mayo de 1882, porque sus disposiciones no vienen a contrariar las que contiene dicho decreto.
Amparo administrativo en revisión 1034/23. Montesinos de González Dolores. 19 de abril de 1938. Unanimidad de cinco votos. Relator: Agustín Gómez Campos.