Si el acusado priva de la vida a una mujer que fue su amasia, indudablemente se encontraba en una situación tan ventajosa con relación a aquélla, que no corrió riesgo alguno de ser muerto o herido, puesto que es indiscutible su superioridad física, atento el sexo de la víctima, y es lógico deducir que conociéndola bastante por haber tenido relaciones con ella, sabía que nunca portaba armas y que estaba inerme al acontecer los hechos.
Amparo penal directo 2719/36. Piña Juan. 10 de febrero de 1937. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Daniel Galindo. La publicación no menciona el nombre del ponente.