Si de la confesión del acusado resulta que el móvil de los disparos que hizo fue asustar a la víctima que había agredido en riña al hermano del propio acusado, no había necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión, porque para lograr el fin que se proponía, el acusado podía haber llamado en su auxilio a las demás personas que se encontraban en el lugar, si el mismo no podía impedir que continuara la riña y, en último extremo, haber amagado con su arma al contrincante de su hermano.
Amparo penal directo 7458/36. Saucedo Alfonso. 24 de marzo de 1937. Unanimidad de cinco votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.