Reconocida la firma de un documento privado presentado por el actor como base de su acción, y objetado sólo su contenido, corresponde al demandado probar la misma objeción por entrañar la falsedad civil una excepción, y si no lo hace, el propio documento constituye prueba plena, presumiéndose que el reo debe haberse obligado en los términos de dicho contrato y no en otros distintos, porque se supone que toda persona conoce lo que firma, salvo prueba en contrario.
Amparo directo 1119/36. Arias Nabor. 4 de marzo de 1938. Unanimidad de cuatro votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.