Para que exista esta calificativa, se necesita que haya un principio de premeditación y que el acusado tenga conocimiento de que no corría riesgo alguno de ser muerto o herido por la víctima.
Amparo penal directo 8161/37. Medina Adolfo. 2 de abril de 1938. Unanimidad de cuatro votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.