Si se demuestra que un obrero prestó sus servicios a un patrono, durante 12 horas diarias, aun cuando así se hubiese estipulado, es evidente el derecho de aquél, a ser indemnizado con el importe de las horas extraordinarias que trabajó, teniéndose en cuenta que la jornada máxima no puede ser mayor de 8 horas, y que todo lo que exceda de ese tiempo, debe considerarse como horas extraordinarias de trabajo.
Amparo en materia de trabajo 12485/32. Martínez Pioquinto. 25 de febrero de 1933. Unanimidad de cinco votos. Relator: Arturo Cisneros Canto.