Una simple factura expedida por un supuesto acreedor, a cargo de determinada persona, y por una cantidad especificada, no puede implicar la demostración de la existencia de un contrato de compraventa, puesto que no contiene la anuencia o consentimiento, en la misma, del supuesto comprador, ni demuestra que éste hubiere aceptado la obligación de pagar su importe, y aun cuando dicha factura no hubiere sido objetada, como no contiene obligación de demandado, ni ampara una transferencia de dominio hecha por un tercero, no puede tener valor probatorio alguno, ni como prueba perfecta, ni como presunción de que los hechos que consigna sean ciertos.
Amparo civil directo 1539/32. Huerta Victoria Víctor. 10 de abril de 1935. Unanimidad de cinco votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.