Si al practicarse una inspección en un establecimiento comercial, el propietario manifiesta al inspector del Departamento del Trabajo, que no tiene a su servicio empleado alguno, pues el que se encontraba en esos momentos atendiendo a la clientela, es su hermano, y además su apoderado, tal manifestación constituye una demostración evidente de que se trata de eludir las disposiciones de la Ley del Trabajo se ha visto al supuesto apoderado, atendiendo a la clientela habitualmente, y el propietario declara que no tiene en su comercio más que a la persona anteriormente mencionada; por otra parte el registro del poder, caso de existir, no surte efectos contra las autoridades del trabajo, que no están obligadas a aceptar y reconocer relaciones jurídicas consignadas en un poder.
Amparo en revisión en materia de trabajo 4197/73. Fierro Saturnino. 28 de octubre de 1937. Unanimidad de cinco votos. Relator: Xavier Icaza.