Si bien la ordenanza militar prohibió el maltratamiento de los superiores a los inferiores, también la misma prevé que no se consideran delictuosos los actos del superior, ejecutados en caso de necesidad, para obtener obediencia a sus órdenes, repeler una agresión o mantener la disciplina.
Amparo penal directo. Martínez Francisco. 9 de agosto de 1924. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Teófilo H. Orantes y Gustavo A. Vicencio. La publicación no menciona el nombre del ponente.