La premeditación no excluye el carácter de agredido, que puede tener el que comete el delito, ya que es posible el caso de que una persona provoque a otra y permita que ésta le ataque, teniendo aquélla la intención preconcebida de matar a quien provoca, como sucedería con un individuo diestro en el manejo de las armas.
Amparo penal directo. Carrillo Emilio. 22 de abril de 1924. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Sabino M. Olea, Leopoldo Estrada y Jesús Guzmán Vaca. La publicación no menciona el nombre del ponente.