Si bien es cierto que en el rigor técnico no es una pena, sí produce los efectos de tal; por lo cual debe equipararse a la pena corporal, para los efectos de que no corra el término para interponer el amparo, ni se tenga por consentido por el quejoso, por no haber interpuesto, en su contra, los recursos ordinarios procedentes.
Amparo penal en revisión. Foss James B. 2 de octubre de 1923. Unanimidad de once votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.