De la interpretación sistemática y armónica de los artículos referidos, el contrato de hipoteca debe constar: (i) en escritura notarial o (ii) en escritura privada firmada por los contratantes y dos testigos, y ratificadas las firmas ante notario público, o Juez de primera instancia, menor o de paz. En el primer caso será el fedatario quien, al presidir el citado acto jurídico, podrá constatar que los intervinientes desean celebrar el acto y que la persona que funge como garante, quiere gravar su patrimonio; en el segundo, aunque el acto jurídico se verifique en privado, mediante la ratificación de firmas un funcionario notarial o público podrá confirmar el consentimiento de las partes para realizar dicho acto. Por tanto, el acta notarial en la que solamente se protocolizó el documento privado en el que se pacta la hipoteca sin que se ratifiquen las firmas ante dicho fedatario, ni se celebre con su intervención, no cumple con los requisitos señalados.
TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO SÉPTIMO CIRCUITO.
Amparo directo 643/2016. Condominios Puesta del Sol Fase Dos P. en C. 19 de enero de 2017. Unanimidad de votos. Ponente: Juan Ramón Rodríguez Minaya. Secretario: Roberto César Morales Corona.