Para que la legítima defensa exista, se requiere que el agredido repela un ataque actual, inminente, violento y sin derecho.
Amparo directo.—López Celso.—30 de abril de 1919.—Unanimidad de nueve votos.—Ausentes: José M. Truchuelo y Agustín Urdapilleta.—La publicación no menciona el nombre del ponente.
Amparo directo.—Leyva Rafael.—22 de agosto de 1919.—Unanimidad de nueve votos.—Ausentes: Enrique Moreno e Ignacio Noris.—La publicación no menciona el nombre del ponente.
Amparo directo.—Castañeda Marcial.—10 de marzo de 1920.—Unanimidad de nueve votos.—Ausentes: Patricio Sabido y Agustín Urdapilleta.—La publicación no menciona el nombre del ponente.
Amparo directo.—Montiel Reveriano.—17 de enero de 1922.—Unanimidad de ocho votos.—Ausentes: Alberto M. González, Agustín Urdapilleta y Enrique Moreno.—La publicación no menciona el nombre del ponente.
Amparo directo 2263/22.—Pomposo Valencia y coag.—18 de octubre de 1924.—Mayoría de ocho votos.
Apéndice 1917-2000, Tomo II, Materia Penal, Jurisprudencia, Tesis Históricas, página 711, Pleno, tesis 110 (H).
Nota: Histórica conforme a la nota genérica 2.